El Aloe vera es una planta suculenta, con hojas carnosas dispuestas en rosetas, alcanzando los 50 cm de largo y 7 cm de grosor. Las hojas son alargadas, lanceoladas y parecen brotar directamente del suelo en los ejemplares juveniles. Los de más edad presentan un corto y robusto tallo. Entre lo tipos de aloe vera más comunes podemos encontrar: aloe arborescens, aloe barbadensis, aloe aristata, aloe brevifolia, entre otras. Además, se trata de una planta que ofrece numerosos beneficios con los que se pueden fabricar gran cantidad de productos, estas propiedades las podemos encontrar en el interior de sus pencas, por lo que se tiene que cortar la hoja abrirla y extraer el jugo de sábila.
Condiciones de cultivo
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- Luz: pleno sol, aunque en las horas centrales del día agradece algo de sombra.
- Temperatura: no porta heladas.
- Riego: reducido, escaso en invierno. Hay que vigilar que el agua no se estanque. El Aloe puede pasar largas temporadas sin agua, sobre todo en invierno. Sin embargo, cuando las hojas están delgadas y arrugadas, significa que tienen sed.
- Suelo: el suelo debe ser arenoso y con buen drenaje.
- Abonado: Un fertilizante específico propiciará un crecimiento más vigoroso y una floración espectacular.
- Trasplante: Cuando las raíces asomen por los agujeros de drenaje, trasplantar a una maceta de tamaño algo mayor. La primavera es la mejor época.
Curiosidades
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- Muy cultivado por sus propiedades medicinales y de belleza.
- La hoja de Aloe Vera cortada directamente se aplica sobre las quemaduras, las heridas, las infecciones por hongos y las picaduras de insectos.




