La Areca es una palmera muy común en los interiores de las casas, aunque también puede cultivarse en el exterior en climas cálidos. Se la conoce por palmera amarilla, palma de frutos de oro, palmera bambú, reina de las palmas. Puede ser una de las plantas más comunes en los hogares, pero hay que tener en cuenta que puede alcanzar una gran altura, por lo que es necesario situarla en un lugar que tenga un espacio óptimo para crecer. De la misma mata salen varios tallos en tipo de caña con hojas grandes divididas en finos foliolos. Una característica muy especial de esta planta es que purifica el aire del lugar donde esté colocada, ya que reduce el formaldehído, el xileno, el tolueno y el CO2.
Condiciones de cultivo
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- Situación: necesita mucha luz, pudiendo vivir a pleno sol, pero lo hace mejor a semisombra. Necesita situarse cerca de la ventana, en un lugar cálido donde no baje de los 15ºC.
- Luz: Intensa luminosidad, sin la exposición directa del sol para evitar quemaduras.
- Temperatura: temperatura ideal entre 20-25ºC. En zonas costeras puede tolerar heladas ligeras, si se aclimata al exterior.
- Riego: regar en verano 2 veces por semana y en invierno cada 10 o 15 días. A la Areca le gusta una atmósfera húmeda. En verano pulverizar con agua a diario y durante el resto del año 1 vez por semana.
- Suelo: usar un sustrato universal o un sustrato específico para plantas verdes, bien drenado para evitar encharcamientos.
- Abonado: 1 Abono líquido cada 15 días en primavera y verano. O bien, abono sólido 1 vez al mes con un fertilizante tipo 20-20-20.
- Trasplante: cuando las raíces asomen por los agujeros de drenaje, trasplantar a una maceta de tamaño algo mayor. La primavera es la mejor época.
- Poda: hay que eliminar las hojas que se muestren marrones para evitar que se convierta en vehículo de enfermedades parasitarias. Suelen ser las inferiores que son las más envejecidas




