El hebe o verónica, cuyo nombre proviene del griego y significa 'Diosa de la Juventud', son plantas originarios de Nueva Zelanda. Es un pequeño arbusto de hojas perennes, tiene unas flores muy llamativas y llenas de color, otra de sus características es el follaje denso. Se suelen utilizar para rocallas o para jardineras y contenedores de terrazas o balcones. Pero gracias a la sencillez de su cultivo, se han extendido por todo el mundo y también puedes traer esta verónica de color blanco a tu casa.
Son arbustos de porte compacto y redondeado que no suelen superar los 60 cm de altura. Presentan hojas ovales de color verde claro o azulado dispuestas en elegantes simetrías a lo largo de los tallos. Las flores son pequeñas y blancas pero surgen en abundantes y atractivas espigas. Florecen en verano.
Se utilizan para formar setos bajos, en márgenes arbustivos, como ejemplares aislados e incluso en macetas para patios y terrazas. Son plantas muy recomendables para jardines costeros mediterráneos.
La Verónica blanca puede prosperar en una exposición de pleno sol o de semisombra y protegida del frío y el viento seco.
Aunque pueden vivir en un suelo pobre pero bien drenado prefieren que contenga materia orgánica para retener algo la humedad. La plantación o el trasplante se pueden realizar en primavera o en otoño.
Regar moderadamente esperando a que se sequen al menos los 5 cm superficiales del terreno. En invierno reducir bastante los riegos.
Abonar en otoño con compost o con estiércol y con un fertilizante mineral cada 2 semanas en la época de floración.
No suelen necesitar ninguna poda a no ser que haya que retirar ramas secas o dañadas.
Son plantas resistentes a las plagas y enfermedades que no suelen presentar problemas de este tipo.
Se propagan por división de mata en primavera o en verano y a partir de semillas plantadas en semillero bajo cristal a principios de la primavera.




